Porque no hay momento más grande que cuando se asoma un atisbo del pasto verde, el corazón late fuerte, la boca sonríe, las manos golpean y brota un canto de mi boca: "Banfield, mi buen amigo...". Porque no hay como encontrar un hincha inesperadamente y abrazarlo, como si fuera un hermano, al que le corren los mismos colores por la sangre. Algo que muchos jamás entenderán. Porque no hay como salir en familia, caminar a la cancha, sentirte en tu hogar. No hay como saber que vos y yo somos del mismo palo.
Vamos Banfield, ¡vamo' arriba, che! que el barrio y tu gente te necesitan de pie. El club tiene que volver a la excelencia, al modelo de club ordenado y tranquilo, convertirse en un formador de pibes, que el día de mañana sigan amando y cuidando al club, sigan en él o no. Así, el fútbol va a volver a la primera por naturaleza. Hay cosas que nunca debió haber perdido, pero ya que llegamos acá, vamos a remarla todos juntos.
El club es de los socios
Clari dice chau