Esta es una guerra, una guerra a diario. Una guerra por el mundo, para el mundo, contra el mundo. Vistámonos de guerreros, o, mejor aún, de guerrilleros. Salgamos a pelear por lo que nos corresponde, por lo que es nuestro y nos robaron. Peleemos por nuestras mentes, peleemos por la libertad que tienen secuestrada ellos, a los que no les molesta dejarnos en la ruina con tal de satisfacer su ambicia.
lunes, 19 de noviembre de 2012
Momenticos
"Mientras una piedra tropieza siempre con el mismo hombre, un río se sienta a la orilla de una mujer. Contempla sus ojos cristalinos, puros. La ribera de sus pechos salpicada con las olas del cabello y se pregunta: ¿Cómo es capaz la naturaleza de crear tanta belleza?" Javier Mascaro
domingo, 30 de septiembre de 2012
"No me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando" O.G
Un
abrazo como de horizonte, un poco lejano pero seguro. Y si es en el mar, se
mezcla la salada humedad con un calorcito fugaz. Fugaz como el grito de placer
que evocan los labios cálidos y húmedos de aquel sillón, que se filtran por los
poros de las telas deshilachadas. No se ven más que un par de músicas con
perfumes de velas gastadas, y la cortina que las baila con el viento. El
solcito aparece de a poco en los párpados pero lejos de molestar, adormece. Y
una cuna de piel reviste unas piernas que llegan hasta la coronilla, y no se
mueven porque terminaron su baile majestuoso. Hacía tiempo que no se
encontraban en ese living y se les notaba en los ojos y las mejillas coloradas.
El humo de dulzura había quedado impregnado en las paredes y su locura había derivado
en palabras existenciales. Toda la noche. Hasta que un almohadón se adueñó de
los pensamientos ideales y atentó contra el paraíso terrenal. Volaron en la más
incorpórea caricia, de esas prolongadas, de esas que erizan los sueños. Y si lo
hubieran soñado, no se le habría parecido.
Cami dice chau
miércoles, 8 de agosto de 2012
Inspiración
Me pregunto por qué nunca me inspiraste. Quizás no necesitaba darte vida en una hoja y encerrarte. Tal vez te prefería real, incierto, impredecible. Te prefería puro. Te tenía en sábanas, perfumes, abrazos, miradas, charlas eternas. Nos vivíamos y nos explorábamos juntos. Mi palabra escrita habría sonado redundante, melosa, estúpida, porque el amor fluía de los poros.
Ahora tal vez necesite retenerte. Ahora, más incierto que nunca, te necesito con la claridad de mi caligrafía. Preciso entenderte, sentirte, ordenarte para que me ordenes.
Hoy me inspirás y es porque no te tengo. O te tengo a medias y necesito hacerte mío a mi manera. Y mis palabras lloran pasados pero revelan incertidumbres. Y mi tinta no tiembla al escribirlas.
Cami dice chau
Ahora tal vez necesite retenerte. Ahora, más incierto que nunca, te necesito con la claridad de mi caligrafía. Preciso entenderte, sentirte, ordenarte para que me ordenes.
Hoy me inspirás y es porque no te tengo. O te tengo a medias y necesito hacerte mío a mi manera. Y mis palabras lloran pasados pero revelan incertidumbres. Y mi tinta no tiembla al escribirlas.
Cami dice chau
lunes, 23 de julio de 2012
Banfield
En las buenas, sí. En las malas, también. Sos mi fantasía más real, que me hace bien y me hace mal, que me despierta pasiones, alegrías, broncas y algún dolor. Pero por sobre todo sos mi identidad, mi barrio, mi gente. Sos mi costumbre de unos pocos, esa que nos hace sentir parte de una élite de apasionados. Los niños, los señores, los ancianos. Nosotros, ustedes, ellos.
Porque no hay momento más grande que cuando se asoma un atisbo del pasto verde, el corazón late fuerte, la boca sonríe, las manos golpean y brota un canto de mi boca: "Banfield, mi buen amigo...". Porque no hay como encontrar un hincha inesperadamente y abrazarlo, como si fuera un hermano, al que le corren los mismos colores por la sangre. Algo que muchos jamás entenderán. Porque no hay como salir en familia, caminar a la cancha, sentirte en tu hogar. No hay como saber que vos y yo somos del mismo palo.
Vamos Banfield, ¡vamo' arriba, che! que el barrio y tu gente te necesitan de pie. El club tiene que volver a la excelencia, al modelo de club ordenado y tranquilo, convertirse en un formador de pibes, que el día de mañana sigan amando y cuidando al club, sigan en él o no. Así, el fútbol va a volver a la primera por naturaleza. Hay cosas que nunca debió haber perdido, pero ya que llegamos acá, vamos a remarla todos juntos.
Porque no hay momento más grande que cuando se asoma un atisbo del pasto verde, el corazón late fuerte, la boca sonríe, las manos golpean y brota un canto de mi boca: "Banfield, mi buen amigo...". Porque no hay como encontrar un hincha inesperadamente y abrazarlo, como si fuera un hermano, al que le corren los mismos colores por la sangre. Algo que muchos jamás entenderán. Porque no hay como salir en familia, caminar a la cancha, sentirte en tu hogar. No hay como saber que vos y yo somos del mismo palo.
Vamos Banfield, ¡vamo' arriba, che! que el barrio y tu gente te necesitan de pie. El club tiene que volver a la excelencia, al modelo de club ordenado y tranquilo, convertirse en un formador de pibes, que el día de mañana sigan amando y cuidando al club, sigan en él o no. Así, el fútbol va a volver a la primera por naturaleza. Hay cosas que nunca debió haber perdido, pero ya que llegamos acá, vamos a remarla todos juntos.
El club es de los socios
Clari dice chau
Lejos
Escribe, porque es
más fácil que vivir
Sueña, porque sus sueños
son mejores que su realidad.
Se pierde, porque perdida
es mucho más feliz
Levanta los pies del suelo,
porque entonces puede creer
en todo lo que la hace respirar.
Ríe, porque en su risa
se esconde todo el dolor
que alguna vez pudo sentir
Se refugia en otro mundo
mucho más allá de la razón
donde su alma es libre
y ella es puro corazón.
Clari escribe.
Publicado en http://camiyclariescriben.blogspot.com.ar el 30/08/2011
más fácil que vivir
Sueña, porque sus sueños
son mejores que su realidad.
Se pierde, porque perdida
es mucho más feliz
Levanta los pies del suelo,
porque entonces puede creer
en todo lo que la hace respirar.
Ríe, porque en su risa
se esconde todo el dolor
que alguna vez pudo sentir
Se refugia en otro mundo
mucho más allá de la razón
donde su alma es libre
y ella es puro corazón.
Clari escribe.
Publicado en http://camiyclariescriben.blogspot.com.ar el 30/08/2011
Caminos
A veces la vida pasa sin que nos demos cuenta. A veces la vida se nos va de las manos y todo fluye. A veces nos gusta. A veces no tanto.
A veces pienso que es mejor así, dejar que el tiempo pase, dejar que todo siga su rumbo, su camino. Sin pensar demasiado. Pero últimamente me estoy dando cuenta de que está mejor disfrutar cada minuto, vivirlo con ganas, con pasión, aunque no sea más que una caminata, aunque sea estudiar o trabajar. En la vida todo tiene un sabor especial, y creo que debemos saber disfrutarlo,
No dilatemos. Disfrutemos. La vida hay que vivirla a cada instante, si no, aparecemos en otro momento y lugar, sin tener idea de cómo llegamos hasta allí.
Por mucho que cueste hay que tomar decisiones a cada paso, y así podremos estar seguros de que hicimos nuestra vida, de que no nos llevaron por un sendero que no elegimos al 100%, porque, al fin y al cabo, no decidir es una decisión, ver cómo la vida nos lleva es una elección.
Clari escribe
Publicado en http://camiyclariescriben.blogspot.com el 28/11/2011
A veces pienso que es mejor así, dejar que el tiempo pase, dejar que todo siga su rumbo, su camino. Sin pensar demasiado. Pero últimamente me estoy dando cuenta de que está mejor disfrutar cada minuto, vivirlo con ganas, con pasión, aunque no sea más que una caminata, aunque sea estudiar o trabajar. En la vida todo tiene un sabor especial, y creo que debemos saber disfrutarlo,
No dilatemos. Disfrutemos. La vida hay que vivirla a cada instante, si no, aparecemos en otro momento y lugar, sin tener idea de cómo llegamos hasta allí.
Por mucho que cueste hay que tomar decisiones a cada paso, y así podremos estar seguros de que hicimos nuestra vida, de que no nos llevaron por un sendero que no elegimos al 100%, porque, al fin y al cabo, no decidir es una decisión, ver cómo la vida nos lleva es una elección.
Clari escribe
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.
Antonio Machado
Publicado en http://camiyclariescriben.blogspot.com el 28/11/2011
domingo, 22 de julio de 2012
Amores de hace tiempo
Qué el tiempo no separe lo que la sangre unió
Qué la vida nos reúna
Qué las distancias se acerquen cada día un poco más
Qué en mi memoria vivan siempre los asados, el mate y el licor
Qué nunca se corte este esplendor
Qué siga estando cuando me necesités
Nunca estuve, y nunca quiero estar,
separada de ustedes un tiempo y algo más
Qué sigamos durmiendo en pisos de cualquier lugar
Qué sigamos viajando un día o tal vez más
Qué nos encontremos al abrigo otra vez de aquel fogón
Qué el canto no se apague
Qué haya siempre una reunión
Qué su voz eternamente repare el dolor de cualquier mal
Qué nunca, pero qué nunca me falten...
Clari nunca les va a decir Chau, porque esta banda loca a la que llaman familia está marcada a fuego en el corazón.
Qué la vida nos reúna
Qué las distancias se acerquen cada día un poco más
Qué en mi memoria vivan siempre los asados, el mate y el licor
Qué nunca se corte este esplendor
Qué siga estando cuando me necesités
Nunca estuve, y nunca quiero estar,
separada de ustedes un tiempo y algo más
Qué sigamos durmiendo en pisos de cualquier lugar
Qué sigamos viajando un día o tal vez más
Qué nos encontremos al abrigo otra vez de aquel fogón
Qué el canto no se apague
Qué haya siempre una reunión
Qué su voz eternamente repare el dolor de cualquier mal
Qué nunca, pero qué nunca me falten...
Clari nunca les va a decir Chau, porque esta banda loca a la que llaman familia está marcada a fuego en el corazón.
lunes, 16 de julio de 2012
24J
Agarró su buzo y se lo colgó de los hombros. Levantó
su mirada desconcertada una vez más y solo pudo ver confusos monigotes verdes,
negros, blancos, que se calcaban en sus llorosos ojos y caían al vacío
deslizándose tímidamente. En ese momento su imagen se asemejaba a aquéllas de
las banderas, con sus manos en la cintura, su camiseta número diez, y sus alas
a los costados. Solo que esta vez expresaba únicamente desconsuelo. Nadie se lo
explicaba. Ni los gritos desaforados, ni los llantos desconsolados, ni los
ancianos recordando otras épocas, ni los pelados analizando, ni los bigotudos
insultando. Ni su caminar pesado, preocupado, ni su mirada fija en sus pies, ni
las piedras que estallaban contra los portones de chapa, ni las balas de goma
que volaban por el aire, y rebotaban en los cuerpos desquiciados. Los padres
con sus hijitos a upa, los hombres con sus mujeres bajo sus brazos tampoco se
lo explicaban. Ni los políticos, que seguramente no estaban allí, ni los
jugadores, ni la lógica. El periodismo tampoco: nadie habló de Banfield.
¿Recuerdan que existe un barrio, allí en el sur de la Provincia de Buenos
Aires? ¿Recuerdan que hace poco más de dos años se había consagrado campeón?
Él ya había vivido otros descensos, pero nunca una
humillación parecida. Silencioso, ese día se había sentado en la popular, ahí
cerquita del arco, donde a él le gustaba estar. No quería hablar con nadie, de
hecho no se lo permitían, pero se conformó con escuchar un par de veces su
nombre pronunciarse como una oración, un grito que nacía de las raíces del
estadio, de esas almas que no creían lo que estaban viviendo: Juugadores, poonga huevo, quee Garrafa
alienta desdel cielo. Sus ojos destilaron abrazos y recuerdos al oír esa
canción y no pudo evitar sonrojarse. Pero cuando agarró su buzo y se lo colgó
de los hombros, comenzó a pensar adónde había llegado el club que tantas
alegrías le había dado. Y no entendía cómo el dinero podía más que una gambeta.
Y no se figuraba cómo la desunión se había trasladado al campo de juego.
Llegó hasta la plaza, esa que llevaba su nombre; tan
largo que resultaba simpático: El Taladro José Luis ‘Garrafa’ Sánchez. Ésta
también estaba minada de desesperanzas e ilusiones partidas. Los papelitos eran
los únicos que dibujaban en el piso una caduca sonrisa. Entonces se sentó en un
banco a esperar, a esperar que se le pasara la tristeza, que sus lágrimas no
empañaran el aire, a esperar que pasara el tiempo y llegara la hora de volver.
Pero primero agarró una bandera verde y blanca para hacerle honor a la canción
y seguir alentando desde el cielo.
Cami dice chau (pero espera volver pronto)
sábado, 14 de julio de 2012
Juguemos
Se me oprime el pecho
y se me ocurre pensar,
por qué la vida fue tan cruel.
Que te fuiste y te extraño más,
cada día más.
Y si será que el tiempo
cura las heridas
porque esta sangra aun más.
Déjeme decirle, señor,
que el tiempo pasa,
pero siento hoy como ayer
que necesito ese abracito
sólo por hoy,
sólo por ayer,
sólo por mañana,
sólo por siempre.
Tal vez no lloré suficiente,
pero las lágrimas no alcanzaron
para un ratito más.
Extraño.
Lloro.
Pienso.
Juguemos.
Clari no puede o quiere decir chau
y se me ocurre pensar,
por qué la vida fue tan cruel.
Que te fuiste y te extraño más,
cada día más.
Y si será que el tiempo
cura las heridas
porque esta sangra aun más.
Déjeme decirle, señor,
que el tiempo pasa,
pero siento hoy como ayer
que necesito ese abracito
sólo por hoy,
sólo por ayer,
sólo por mañana,
sólo por siempre.
Tal vez no lloré suficiente,
pero las lágrimas no alcanzaron
para un ratito más.
Extraño.
Lloro.
Pienso.
Juguemos.
Clari no puede o quiere decir chau
viernes, 6 de julio de 2012
El analfabeto político
El peor analfabeto es el analfabeto político.
No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos.
No sabe que el costo de la vida, el precio del poroto, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas.
El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política.
No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado, y el peor de todos los bandidos: que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.
Bertolt Brecht
martes, 26 de junio de 2012
Conservar la alegría
Puede resultar extraño, pero quien conserva la alegría incluso frente a los eventos más desafortunados, puede considerarse privilegiado. Y aquel que es capaz de transmitirla, se considera un revolucionario. Revolucionario que se subleva no solo contra una situación capaz de producirle tristeza. Se subleva contra todas las injusticias que se esconden detrás. Enfrentando con alegría un mal momento obliga a replantearse las raíces de esa situación y qué condiciones llevaron a que ocurriera. Ser feliz en momentos en los que se está sobrecargado de responsabilidades y de quehaceres cotidianos es igual de valorable, porque no se permite al tedio entrar en su vida, o incluso se lo acepta como parte de la vida, pero de todas formas se es feliz. Una sonrisa sincera, una carcajada, buena predisposición, son esenciales para encarar las injusticias que atraviesan el mundo. No se trata de ser feliz a pesar de ellas, sino de ser feliz para lidiar con ellas. Hablo de la alegría como impulsora de la voluntad.
Cami dice chau
Cami dice chau
domingo, 10 de junio de 2012
No nací para ser plateísta
Los plateístas no cantan. No creo haber revelado ningún secreto, pero es un punto importante a resaltar. Se salvaban unos tres o cuatro chicos que le ponían onda y yo obviamente los seguía, y unas pocas situaciones clave, como el momento después del gol, y algún que otro "que esta tarde cueste lo que cueste, esta tarde tenemos que ganar". Los plateístas no pueden aguantar más de cuarenta y cinco minutos de juego sin comer. Llega el entretiempo y la gran mayoría se levanta de sus asientos para ir al (hermoso) buffet y comprarse toda clase de cosas. Desde hamburguesas (a $19,50), sandwiches super completos, café (a $10), super panchos, hasta galletitas pepitos (las que le copiaron a Toddy, que ni me quiero imaginar el precio). Resulta increíble la comparación con la Mouriño, donde nosotros ratoneamos una (injusta) Coca, cada vez más aguada, a $14, que solo compramos los días de calor cuando la boca se seca de tanto cantar y gritar. También pasa el señor vendiendo garrapiñada, maní y golosinas. La mayoría del público lo mira con deseo pero no piensa gastar tan desproporcionada cantidad de plata en unos Sugus confitados. Es común ver que la gente se lleve unos chicles o unos caramelos de la casa para amortizar la espera del segundo tiempo, o simplemente nos aguantamos a llegar a lo de la abuela. En la platea, cuando pasa una posible jugada de gol, muchos se paran por la emoción y para verla mejor. A veces la adrenalina hace que esa gente (me incluyo) permanezca parada, pero no pasan dos minutos, que los que estaban sentados empiezan a gritar: ¡abajo! En parte lo entiendo, porque si quisieron ir a la platea era para estar cómodamente sentados viendo el partido; si hubieran querido estar parados habrían ido a la popular. Pero yo no puedo estar sentada viendo un partido, si incluso parada pego unos saltos impresionantes en situaciones emocionantes. En la platea no me puedo expresar completamente. Los plateístas miran mal a mi papá cuando putea excesivamente al árbitro. En la Mouriño también, pero viniendo de los plateístas me molesta más, porque tengo la imagen de dos flacos caretas sentados adelante, que no cantaban, no emitían emoción, no se abrazaron demasiado en el gol, y que encima se rieron de mi papá. Y del enojo que tenía les dije irónicamente: Qué gracioso, ¿no?. No se rieron más. Parece que impongo respeto.....
Mi lugar sin dudas es la Mouriño, con todos sus defectos. Tal vez llegue el día en que vaya con Clari a la Valentín Suarez y me enamore un poco más de los gritos y cantos desaforados, saltando al ritmo de los bombos. Pero mis primeros pasos en la cancha los di en la Mouriño, mis mejores abrazos de gol, mis mejores charlas, mis mejores compañías, mis mejores partidos los viví ahí. Indudablemente es donde tengo los mejores recuerdos. La frialdad que pueden imponer algunos en ese sector queda completamente contrastado con el calor de la familia, de la pasión, del solcito de la tarde en la cara, y de los abrazos de gol más emotivos, violentos y desinteresados.
Cami dice chau (a la platea)
Mi lugar sin dudas es la Mouriño, con todos sus defectos. Tal vez llegue el día en que vaya con Clari a la Valentín Suarez y me enamore un poco más de los gritos y cantos desaforados, saltando al ritmo de los bombos. Pero mis primeros pasos en la cancha los di en la Mouriño, mis mejores abrazos de gol, mis mejores charlas, mis mejores compañías, mis mejores partidos los viví ahí. Indudablemente es donde tengo los mejores recuerdos. La frialdad que pueden imponer algunos en ese sector queda completamente contrastado con el calor de la familia, de la pasión, del solcito de la tarde en la cara, y de los abrazos de gol más emotivos, violentos y desinteresados.
Cami dice chau (a la platea)
lunes, 28 de mayo de 2012
Luz, cámara...Sumisión
Hoy fue uno de esos días en los que casualmente convergieron los mismos temas aunque en situaciones
distintas. Viendo la serie estadounidense Friends
con un amigo, éste comentó cómo a través de producciones como éstas o Los
Simpson se intenta anular nuestro pensamiento dándonos una sensación de
disfrute. Fue simplemente un comentario, pero resulta difícil refutarlo: solo
basta con recapitular cuántas veces se nos hizo ejercitar nuestro cerebro
durante la media hora que dura el programa.
Más tarde decidí ponerme
a leer unos apuntes de Sociología que tenía pendientes. El capítulo se llama: Cultura
de masas: ¿máscara de un rostro?, por Marisa Iacobellis, y desarrolla la
problemática de la masificación en la producción y en el consumo cultural, y la
relación de la cultura de masas con la cultura popular. Aunque cita varias
fuentes, centra su análisis en la postura de la Escuela de Frankfurt en torno a
este tema. Ellos creen conveniente desplazar el término ‘cultura’ y reemplazarlo por ‘Industria cultural’ con
el fin de mostrar cómo la lógica
mercantil y la racionalidad instrumental propias de la producción capitalista se
han trasladado al ámbito de la cultura. Así proponen que se consumen bienes
culturales del mismo modo que se consumen productos industrializados, bajo los
mismos conceptos de estandarización y homogeneidad en la producción, sólo que
los primeros tienen la característica de la diversidad como apariencia de
libertad de elección. Se dice que la industria cultural tiene como finalidad
serle útil al modo de producción capitalista y de esta forma se producen bienes
culturales (como programas de televisión, películas, etc.) que generen la
sensación de divertimento y distracción. Para ello es necesario anular toda
reflexión y posibilidad de participación logrando un ordenamiento del tiempo
libre del sujeto consumidor y permitiendo
‘la total explotación y sumisión de sus mentes y de sus cuerpos al régimen de
producción capitalista’. Así las rutinas de la vida cotidiana se amoldan a los
tiempos de los procesos industriales. Cuanto más fiel a la realidad son los
productos culturales, más se limita la imaginación y libertad de pensamiento
del sujeto y más se lo inserta en la lógica capitalista. Citando un ejemplo que
me pareció más que atinado: “Si los
dibujos animados tienen otro efecto, fuera del de acostumbrar a los sentidos al
nuevo ritmo, es martillar en todos los cerebros la antigua verdad de que el
maltrato continuo, el quebramiento de toda resistencia individual, son
condición de vida de esta sociedad. El Pato Donald en los dibujos animados,
como los desdichados en la realidad, recibe sus puntapiés a fin de que los
espectadores se habitúen a los suyos”. Silverstone, Televisión y vida cotidiana, Amorrortu, Buenos Aires, 1994, p 190. Entonces,
los pensadores de la Escuela de Frankfurt plantean que a través del arte (en
las sociedades modernas, la televisión), los individuos recrean los momentos de
la vida cotidiana, sin oportunidad de escaparse de aquello que vino haciendo
durante todo el día.
Si bien las postulaciones de esta Escuela son un tanto
extremas, si observamos al clásico sujeto sentado en un sillón con una cerveza
en la mano, haciendo zapping, vemos cómo su vida está dirigida por la industria
cultural que consume (increíble casualidad, acabo de describir a Homero
Simpson). Al llegar de su lugar de trabajo, los sujetos ven aparentemente un
escape a la realidad cotidiana en la televisión. De lo que no son enteramente
conscientes es que las temáticas abordadas por esa industria tienen como
objetivo anular la capacidad de participación y razonamiento del individuo,
quien está siendo nuevamente introducido en su monótona vida cotidiana a través
de supuestos métodos de esparcimiento.
Una aclaración final: soy una gran consumidora de Friends (pero por ahora puedo observar
sus efectos neutralizadores de pensamiento en la gente). Una sugerencia final: lea un libro.
Cami dice chau
jueves, 24 de mayo de 2012
Al natural
Hoy me pensé en aquella montaña
Hoy me fundí en aquellos colores
Hoy me perdí con el viento
y busqué refugio tras la enorme piedra.
Hoy es un día cualquiera,
de un tiempo azaroso.
El instante de la naturaleza,
que es cada segundo,
marca el compás de la melodía
que escucho entre sueños.
Cami dice chau
lunes, 21 de mayo de 2012
Para no ser un recuerdo hay que ser un reloco
Lo dijo Peralta Ramos, lo transcribió Martínez, Calamaro lo leyó, tiene mala memoria pero lo aprendió. Y yo acá lo retomo y lo digo con orgullo: Si no querés ser un recuerdo tenés que ser un reloco. Y creo que no nos queda otra...porque un recuerdo no queremos ser.
Quién me puede decir lo contrario, los mejores momentos son los más extravagantes e inesperados. En los que lo que dabas por sentado termina parado, en el medio de todos, bailando.
Cami dice chau
sábado, 19 de mayo de 2012
Chau y hola
A veces decir chau no es despedirse. Uno dice chau cuando se va. Uno muchas veces lo dice y no está pensando en que se está separando. En este tiempo histórico en el que estamos viviendo, muchas veces pese a que uno dice chau, sigue conectado, sigue en contacto. Uno se despide a sabiendas de que en cualquier momento puede restablecer el contacto. Pero a veces sí se despide. Se despide del otro. Sabiendo que quizá va a pasar mucho tiempo antes de poderse contactar otra vez. Pero es difícil imaginarse que cuando uno dice chau ese chau será definitivo. Las despedidas no suelen ser definitivas. Cuanto menos, siempre queda el recuerdo.
Creo que siempre estamos despidiéndonos de algunas cosas. Pero hay momentos en que las despedidas son más grandes. Creo que hoy es uno de esos momentos para Cami, y que por eso la definió tanto este título. Tal vez este no es tanto mi GRAN momento de despedidas, de toma de conciencia de que hay ciertas cosas que ya terminaron y que de ellas solo me queda el recuerdo y el aprendizaje para poder seguir creciendo en mi vida. Pero hace un par de años (en poquito van a hacer 3) me comprometí a acompañarla. Siempre. A aconsejarla, a apoyarla, a estar para ella cada vez que lo necesitara. Así que acá estoy. Le doy lo que tengo, le doy mi compañía para que transite este momento. Por supuesto, a mí también me incumbe este tema. La necesidad de decir chau a pequeñas cosas día a día, momento a momento es imperiosa. El nombre terminó de cerrarme cuando lo vi. Cuando dije: "Y bueno, digamos chau. Digamos chau y abramos los brazos a lo que venga, a todo aquello que vendrá, a todo eso que la vida nos tiene preparado".
Acá estoy. Para decir chau a lo que haya que decir chau y para recibir con el corazón abierto de par en par a todo aquello a lo que haya que darle la bienvenida.
Clari dice chau.
Creo que siempre estamos despidiéndonos de algunas cosas. Pero hay momentos en que las despedidas son más grandes. Creo que hoy es uno de esos momentos para Cami, y que por eso la definió tanto este título. Tal vez este no es tanto mi GRAN momento de despedidas, de toma de conciencia de que hay ciertas cosas que ya terminaron y que de ellas solo me queda el recuerdo y el aprendizaje para poder seguir creciendo en mi vida. Pero hace un par de años (en poquito van a hacer 3) me comprometí a acompañarla. Siempre. A aconsejarla, a apoyarla, a estar para ella cada vez que lo necesitara. Así que acá estoy. Le doy lo que tengo, le doy mi compañía para que transite este momento. Por supuesto, a mí también me incumbe este tema. La necesidad de decir chau a pequeñas cosas día a día, momento a momento es imperiosa. El nombre terminó de cerrarme cuando lo vi. Cuando dije: "Y bueno, digamos chau. Digamos chau y abramos los brazos a lo que venga, a todo aquello que vendrá, a todo eso que la vida nos tiene preparado".
Acá estoy. Para decir chau a lo que haya que decir chau y para recibir con el corazón abierto de par en par a todo aquello a lo que haya que darle la bienvenida.
Clari dice chau.
viernes, 18 de mayo de 2012
Hola y Chau
Empezamos hoy una nueva batalla cibernética, y una nueva batalla de palabras. Nos cuesta (o nos aburre, o no sé qué pasa) mantener un mismo blog, pero supongamos que éste va a ser el definitivo. Y lo paradójico de la cuestión es que hoy estamos diciendo "hola" a "todosjuntosdiganchau". No crean que la elección de un nombre es tarea fácil. Muy por el contrario pasamos meses disconformes con nuestro anterior "camiyclariescriben". Demasiado lineal, demasiado explícito, demasiado poco utópico. Y me preguntarán qué tiene de utópico decir chau, de hecho yo misma me lo pregunto, y Clara tampoco veía en ese nombre la esencia de nuestras intenciones. Permítanme tratar de explicar -incluso a mí misma- por qué me atrajo esa frase. En primer lugar la escuché en una canción muy tierna y muy hermosa y súper recomendable cantada por Adrián Berra: "Golosinas". Habla de la transición de la niñez a la adultez y retoma elementos clave en la vida de los chicos que luego con el crecimiento se resignifican, y cobran un sentido tal vez más cotidiano. Pero estos momentos de cambio consisten justamente en despedir al anterior. Entonces se me ocurrió darle un sentido alternativo, que no se relaciona estrictamente ni con la canción ni con el crecimiento físico. Se trata más bien de un crecimiento espiritual. Hay muchas cosas que adquirimos y mamamos de la sociedad que no contribuyen a este crecimiento del que hablo, sino que tratan de estancarnos en el lugar, impedir que busquemos más allá, que nos cuestionemos, que dudemos. Nos dan respuestas, y eso frena nuestro crecimiento interior. Por eso propongo que recuperemos las raíces, recuperemos la inocencia, la espontaneidad, el 'instinto animal', volvamos a valorar lo más puro que muchas veces está subestimado, y de esa forma decirle chau a todo lo que nos nubla la vista, o nos la desvía del horizonte. Chau a las formalidades, al sentido común, a los prejuicios, a los juicios, a la 'buena presencia', a las publicidades y propagandas, a las carteras caras, a la bici con motor... Démosle un nuevo valor a todo aquello que nos da medios para conectarnos con nosotros mismos y nos permite fijar nuestra mirada y nuestro pensamiento en el horizonte. Ese horizonte en el que está la utopía. En palabras del gran Eduardo Galeano: "Me acerco dos pasos y ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos, y el horizonte se desplaza diez pasos más allá. A pesar de que camine, no la alcanzaré nunca. ¿Para qué sirve la utopía? Sirve para esto: para caminar. La utopía sirve para caminar, pero hay otra utopía que es la del poder negativo que nos querría hacer vivir sin caminar, quizás se deba decir que dejaremos de morir y reanudaremos con fuerza el camino cuando renunciemos al poder...".
Cami dice chau
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