El sueño la dominaba... La cerveza no había sumado a ese bajón que se produce cuando te liberás de una tensión, algo que presionaba, presionaba y de pronto libera. Se apoyó en él, un poco para no caerse, un poco porque disfrutaba tenerlo cerca... Él la abrazó, tierno... Sus manos se las arreglaron para rodearla aun con la inmensa mochila que ella cargaba sobre sus espaldas. Ella respondió el abrazo, tímida. No entendía muy bien, pero estaba de acuerdo. Era lógico. Así tenía que ser, por supuesto. Después de un rato, trató de deshacer el abrazo, pero él no la dejó. La siguió abrazando, mientras le daba un beso en la coronilla, un beso en el pómulo, como diciendo: "Todo va a estar bien, chiquita". Y ahí ella entendió. Estaba hecho. Estaba entregada. Ese momento que no esperaba, pero que sabía que debía llegar, llegaba. Sacó su rostro del hombro de él, despacio, lo miró a los ojos, y lentamente se fundieron en un beso. Tierno. Suave. Esperado e inesperado. Deseado e indeseado. Pero indudablemente bello.
Claru escribe, aunque no sabe por qué.
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