Saber que llevo un destello de tus ojos en los míos me llena de alegría, saber que tus recuerdos nunca se van, me llena el alma.
Nos va a costar acostumbrarnos a todo. Ir a la cancha y que no nos esperes ni nos despidas. Entrar a una casa vacía. No mimarte, que no me mimes. No escuchar "Qué manitos frías". No ir a verte. No escuchar como con tu sordera y tus veinte nietos, muchos sobrinos, hijos y nueras, te llamo y me decís "Hola Clarita, ¿cómo estás?". Qué no nos pidas que entremos, "habiendo tanto lugar adentro, por qué están en la calle". Jurarte y rejurarte que me encantó la comida pero que ya estoy llena. Tomar un té que hiciste hace dos días, pero se banca igual. Sugus de la canastita, surtidas de la lata, un poco de quesito para Jose, mucho mate, servido con la cucharita naranja.
Entre esas, otras tantas. Cada uno tendrá las suyas. Pero hay mil cosas que no nos vamos a olvidar. La principal: juntarnos todos, alrededor de una mesa grande. Saber que hay algo que nos une a todos, a pesar de todo lo distinto, y es el amor. Creer que en algún rincón estás, renegando porque te despedimos como te hubiera gustado, donde hubieras odiado. Todos juntos, sí, tomando mate, en la vereda. Nadie nos hubiera creído que estábamos de velorio, que te extrañamos, que te amamos, pero estábamos, sólo que reír contagia, y es más dulce que llorar (y tu vaso de fernet no se debe calentar).
Podría escribirte una carta o mil. Pero seguramente será una sucesión atropellada de palabras que se resumiría en: "te quiero y te voy a extrañar".
De hoy y para siempre, brindaremos por vos con un fernet.
Tus papás tuvieron las rodillas raspadas antes que vos
no es que me acostumbre a la muerte,
no es que me acostumbre a la muerte,
pero pensaba que era más fuerte
y no… no puede apagar el amor
Dejá nomás… que la tardecita pase lenta
que la muerte se vaya contenta
ella no sabe todo lo que deja…
¿por qué llorar?
nos quedan los tatuajes de tus besos
amores de merienda como el nuestro
solo entierran un montón de huesos.
Dejá nomás… que la tardecita pase lenta
que la muerte se vaya contenta
ella no sabe todo lo que deja…
¿por qué llorar?
nos quedan los tatuajes de tus besos
amores de merienda como el nuestro
solo entierran un montón de huesos.
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