jueves, 2 de enero de 2014

Preguntas de rutina

- ¿Me vas a extrañar?
- Ya te extraño.
- Pero si todavía no me fui.
- No, pero la idea de que te vayas me hace extrañarte.
- Mirá que sos complicada, eh. Disfrutemos ahora.
- Yo disfruto ahora. Vos me preguntaste por el futuro, si te iba a extrañar.
- Pero era una pregunta de rutina, no sé. Los novios se hacen esas preguntas.
- Si yo soy complicada, vos sos muy básico, Julián.
- No, gorda, no me digas así. Vení, no te enojes. Dale, sigamos viendo la peli.
- No me gustó.
- ¿Y por qué no me lo dijiste antes?
- Porque a vos sí te gustaba y no te la quería cortar.
- No seas tonta, amor. Vamos a dormir un rato.

  Como en todas las peleas de rutina, siempre gana la escena del sillón. La farsa de la siesta purgatoria, que no llega siquiera a percibir la patadita dormitada. Al abrazo pensativo, lo sigue la mano atrevida de quien se anima a hacer la primera jugada. Quizás sufra un rechazo en un primer momento: una defensa atenta que no logra olvidar el intercambio de palabras en el vestuario; pero que no va a poder con la segunda, que la encuentra distraída y debilitada. Tal vez un poco encendida. El desgaste de la pelea no tiene sentido. Baja la guardia y prende el amor. Enciende los besos y apaga sus ganas de extrañarlo. Sólo en el sexo se vive el presente.


  Satisfechos, Lara y Julián se rinden en su despedida más belicosa. Ella sonríe, porque sabe que todas las peleas de rutina terminan en empate.

1 comentario:

  1. todas las peleas de rutina terminan en empate", Gran verdad. Me da alegría volver a leer algo tuyo. Beso

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